domingo, 27 de octubre de 2013

TRANSMISIONES PATRIMONIALES DE PADRES A HIJOS



En ocasiones los padres consideran apropiado ceder sus bienes en vida a sus hijos para evitar, por ejemplo, que existan disputas a la hora de repartirse la herencia una vez ellos hayan muerto. 

En estos casos, pueden darse diversas fórmulas para proceder a la transmisión del patrimonio de los padres de los hijos. El primero de ellos es el testamento. En estos casos los padres señalarán el reparto de bienes que se debe causar una vez mueran. 

En segundo de los casos es la donación. Con la donación los padres regalan a sus hijos bienes en vida. Un caso común sería el de la donación de un inmueble, por el que padres e hijos deberían otorgar escritura pública en el registro de la propiedad, transmitiendo así la propiedad. No obstante, en estos casos, también es posible realizar la transmisión de la propiedad conservando los padres el derecho de usufructo, es decir, de usar y disfrutar el inmueble hasta el momento de su muerte. 

Por último, también cabría realizar un contrato de compraventa, si bien este es mucho menos común. 

Así pues, como vemos, la casuística que puede emplearse para transmitir la propiedad es muy diversa, por lo que conviene ponerse en manos de profesionales para optar por la mejor forma de hacerlo.

DISCREPANCIAS EN EL EJERCICIO DE LA PATRIA POTESTAD



La patria potestad es, según la regulación establecida en el Código Civil para el derecho de familia, el conjunto de deberes y derechos que la madre y el padre tienen respecto a sus hijas e hijos menores no emancipados.

 La Ley de Enjuiciamiento Civil no establece ninguna fórmula para dirimir las diferencias de opiniones que puedan surgir entre los progenitores en el ejercicio de esta facultad, por lo que también deberemos acudir al Código para solventar este tipo de conflictos. En él se establece que en caso de desacuerdo en el ejercicio de la patria potestad, cualquiera de los dos podrán acudir al Juez, quien, después de oír a ambos y al hijo si tuviera suficiente juicio y, en todo caso, si fuera mayor de doce años, atribuirá la facultad de decidir al padre o a la madre. 

Por otra parte, se establece que si los desacuerdos fueran reiterados o concurriera cualquier otra causa que entorpezca gravemente el ejercicio de la patria potestad, el Juez podrá atribuirla total o parcialmente a uno de los padres o distribuir entre ellos sus funciones. 

Por último, debe señalarse que esta medida tendrá vigencia durante el plazo que se fije, que no podrá nunca exceder de dos años.